Don Juan, Castaneda y los Pinches Tiranos


Los pinches tiranos y la importancia personal.

Los pinches tiranos son aquellas personas que nos aguijonean en nuestra importancia personal, es alguien quien  nos intenta amargar la vida más allá de lo existencial que todos tenemos . Es un torturador que saca o proyecta fuera lo peor de nosotros mismos. Es una persona que donde va destruye todo lo que toca y tiene algún con-tacto (aunque la mayoría de las veces no tienen tacto).  Es alguien que le hace la vida imposible al guerrero y tiene el poder de acabar con él. Cualquiera puede ser un pinche tirano para nosotros. Don Juan nos plantea que el guerrero que se encuentra con un pinche tirano es afortunado, y si no lo encuentra, tiene que ir a buscarlo. A veces en la vida los pinches tiranos nos crean muchos problemas pero su intención es diferente a lo percibido por nosotros. Ante lo cual el reto del guerrero es afrontar ese duelo, ante el pinche, ante la situación  y ante nosotros mismos que es donde sentimos la herida en nuestra importancia personal(ego?).

 Trabajar con los pinches tiranos es el refinamiento del arte del acecho.  Los psicoterapeutas, médicos, enfermeros y todo agente de la salud tiene que enfrentarse con un pinche tirano, que hacer ante esta situación vital?

“- Un pinche tirano es un torturador –dijo-. Alguien que tiene el poder de acabar con los guerreros, o alguien que simplemente le hace la vida imposible.

Don Juan sonrió con un aire de malicia y dijo que los nuevos videntes desarrollaron su propia clasificación de los pinches tiranos. Aunque el concepto es uno de sus hallazgos más serios e importantes, los nuevos videntes lo tomaba muy a la ligera. Me aseguró que había un tinte de humor malicioso en cada una de las clasificaciones, porque el humor era la única manera de contrarrestar la compulsión humana de hacer engorrosos inventarios y clasificaciones.

– De conformidad con sus prácticas humorísticas los nuevos videntes juzgaron correcto encabezar su clasificación con la fuente primaria de energía, el único y supremo monarca en el universo, y le llamaron simplemente el tirano. Naturalmente, encontraron que los demás déspotas y autoritarios quedaban infinitamente por debajo de la categoría de tirano. Comparados con la fuente de todo, los hombres más temibles son bufones, y por lo tanto, los nuevos videntes los clasificaron como pinches tiranos.

La segunda categoría consiste en algo menor que un pinche tirano. Algo que llamaron los pinches tiranitos; personas que hostigan e infligen injurias, pero sin causar de hecho la muerte de nadie. A la tercera categoría le llamaron los repinches tiranitos o los pinches tiranitos chiquititos, y en ella pusieron a las personas que sólo son exasperantes y molestos a más no poder.

………….

Mi benefactor siempre decía que el guerrero que se topa con un pinche tirano es un guerrero afortunado. Su filosofía era que si no tienes la suerte de encontrar a uno en tu camino, tienes que salir a buscarlo.

Explicó que uno de los más grandes logros de los videntes de la época colonial fue un esquema que él llamaba la progresión de tres vueltas. Los videntes, al entender la naturaleza del hombre, llegaron a la conclusión indisputable de que si uno se las puede ver con los pinches tiranos, uno ciertamente puede enfrentarse a lo desconocido sin peligro, y luego incluso, uno puede sobrevivir a la presencia de lo que no se puede conocer.

– La reacción del hombre común y corriente es pensar que debería invertirse ese orden –prosiguió-. Es natural creer que un vidente que se puede enfrentar a lo desconocido puede, por cierto, hacer cara a cualquier pinche tirano. Pero no es así. Lo que destruyó a los soberbios videntes de la antigüedad fue esa suposición. Es sólo ahora que lo sabemos. Sabemos que nada puede templar tan bien el espíritu de un guerrero como el tratar con personas imposibles en posiciones de poder. Sólo bajo esas circunstancias pueden los guerreros adquirir la sobriedad y la serenidad necesarias para ponerse frente a frente a lo que no se puede conocer.

…………….

Aseguró don Juan que, en esa época, los videntes que sobrevivieron tuvieron que forzarse hasta el límite para encontrar nuevos caminos.

– Los nuevos videntes –dijo don Juan mirándome con fijeza- usaban a los pinches tiranos no sólo para deshacerse de su importancia personal sino también para lograr la muy sofisticada maniobra de desplazarse fuera de este mundo. Ya entenderás esa maniobra conforme vayamos discutiendo la maestría de estar consciente de ser.

Le expliqué a don Juan que lo que yo le había preguntado era si, en el presente, en nuestra época, los pinches tiranos podrían derrotar alguna vez a un guerrero.

– Todos los días –contestó-. Las consecuencias no son tan terribles como las del pasado. Hoy en día, por supuesto, los guerreros siempre tienen la oportunidad de retroceder, luego reponerse y después volver. Pero el problema de la derrota moderna es de otro género. El ser derrotado por un repinche tiranito no es mortal sino devastador. En sentido figurado, el grado de mortandad de los guerreros es elevado. Con esto quiero decir que los guerreros que sucumben ante un repinche tirano son arrasados por su propio sentido de fracaso. Para mí eso equivale a una muerte figurada.

-¿Cómo mide usted la derrota?

– Cualquiera que se une al pinche tirano queda derrotado. El enojarse y actuar sin control o disciplina, el no tener refrenamiento es estar derrotado.


-¿Qué pasa cuando los guerreros son derrotados?

– O bien se reagrupan y vuelven a la pelea con más tino, o dejan el camino del guerrero y se alinean de por vida a las filas de los pinches tiranos.”

                                                                                                                                                                                                                                                                                               (Carlos Castaneda : El fuego interno)

El concepto de pinche tirano es uno de los más profundos que he encontrado en el chamanismo de Castaneda pero podría aplicarse a la psicología,  a la medicina, a la politica, a las relaciones de pareja y laborales,  y  a la vida misma. Es una de las excelentes aportaciones de Don Juan y su discípulo. Por lo tanto encontrarse con un pinche es una buena oportunidad, para ver, analizar, trabajarse y  para sacar lo que estaba sin resolver, para encontrar lo perdido, para atravesar aquello que nos da miedo. Este miedo  es muy profundo y se encuentra  debajo de las otras capas superficiales psicocorporales según nos  habla Wilhelm Reich. Y la verdad es que no es nada agradable, de hecho, es como una pequeña muerte, como un parto del que no sabes a ciencia cierta el resultado.

He tenido algunos pinches tiranos en mi vida, de hecho, aunque no lo supiera, tuve que vivir con ellos muchos años. Lo que no sabía era que formaban parte de mi camino, que eran una ocasión para tirar del hilo, más y más, y más todavía, hasta encontrar dentro de uno lo que había atraído, llamando al tirano. Son proyecciones donde se mezclan la sombra y la realidad, el recuerdo y el presente. Algo dentro de uno mismo pide que salgas corriendo lo más rápido posible, y en la pelea casi no es posible luchar. Solamente queda la fuga y la lucha queda dentro con todas las tensiones crónicas que se transformarán en una simpaticotonía, o una enfermedad somática más allá de la neurosis. Lo que nadie te dice es que de quien huyes es de ti mismo, y que nunca vas a correr lo suficiente. Encontrarse con un pinche tirano es una suerte en la vida  nos plantea Don Juan, El pinche tirano nos hace de espejo de nuestra importancia personal, podemos ver todo aquello que nos hace daño, pero no queremos desapegarnos de ello. El pinche tirano nos hace de resonador de los elementos negativos de uno mismo. Proyectamos nuestros problemas sobre los pinches, los cuales reflejan nuestros propios conflictos.
El problema está en uno, y tiene que ver con la importancia personal.  Cuando la importancia personal  es demasiado grande y no tenemos estrategias para manejar las acciones del pinche tirano, sucumbimos ante él. Pero si nos enfrentamos a los pinches tiranos desde una posición de poder, entonces templaran nuestro espíritu de guerrero, y adquirimos la sobriedad y la serenidad necesarias para enfrentarnos con el mundo de lo desconocido.

IDENTIFICACIÓN DE NUESTROS PINCHES TIRANOS (internos y externos) Y DE CÓMO ACTÚAN EN NUESTRA VIDA

Clasificación de los pinches tiranos:

1. Los pinches tiranos tienen el poder de acabar con la vida de sus víctimas a capricho. (con manipulaciones emocionales y otras artimañas)

2. Los pinches tiranitos hostigan e infligen injurias sin llegar a causar la muerte de sus víctimas. (ya que los necesitan para vampirizarlos)

3. Los repinches tiranitos (o pinches tiranitos chiquititos) producen molestias y exasperación sin fin. (solo producen descontentos cotidianos)

División de los pinches tiranitos, cuatro categorías:

1. Los que atormentan con brutalidad y violencia.

2. Los que atormentan creando aprensión.

3. Los que oprimen generando tristeza.

4. Los que atormentan haciendo enfurecer, creando situaciones irreales, surreales e hiper-reales.

La importancia personal es el núcleo de todo lo que tiene valor en nosotros, siendo al mismo tiempo el núcleo de toda nuestra podredumbre. Es el modo en que cada uno construye y maneja la realidad tratando de autoafirmarse y convencerse de que es real, cuando en realidad es una ilusión. La importancia personal es nuestro mayor enemigo, por culpa de ella consumimos gran parte de nuestras vidas sintiendo dolor por las ofensas de los demás. Es un terrible estorbo, por su culpa nos hacemos vulnerables. Según mi opinión es algo muy parecido o igual al Ego, que no es el de S. Freud.

Para erradicar la importancia personal de la vida de los guerreros hay que seguir las cinco estrategias para alcanzar la invulnerabilidad.

Cinco estrategias o atributos fundamentales del ser guerrero para erradicar la importancia personal: el control y la disciplina, el humor y la simpatía, la impecabilidad,  la habilidad para escoger el momento oportuno y el intento.

Estos cinco elementos pertenecen al mundo privado del guerrero. Los primeros cuatro elementos pertenecen al mundo de lo conocido. El quinto elemento, el intento, se reserva para la última confrontación, porque pertenece al mundo de lo desconocido. El sexto elemento es el pinche tirano y pertenece al mundo exterior del guerrero.

El control y la disciplina se logra cuando las personas comunes dan el paso para convertirse en aprendices, esto supone un cambio de ideas con respecto a sí mismos y al mundo; es entonces cuando se convierten en guerreros. Este proceso les hace capaces del máximo de disciplina y control sobre sí mismos. Ejercer el control es afinar el espíritu cuando alguien nos pisotea.

El humor y la simpatía con nosotros mismos,  o la posibilidad  de son-reirnos de las situaciones a las cuales nos lleva el pinche tirano es muy importante ya que rompe la seriedad de la situación, con lo cual se le rompe el esquema al pinche tirano serio y tiranizante con quién  nos con-frontamos. La càpacidad de humor está muy cerca del mu-shin (mente vacía).

La impecabilidad es el uso adecuado de la energía, con la mayor efectividad. En las artes marciales japonesas se le llama actuar con Kime (foco de energía). Los guerreros hacen inventarios estratégicos para enfrentarse a sus enemigos y hacen listas de sus actividades y sus intereses. Después de esto deciden cuáles pueden cambiarse considerando un mínimo del consumo de la energía y un máximo rendimiento. El inventario estratégico sólo concierne a patrones de comportamiento que no son esenciales para nuestra supervivencia y, por consiguiente, hay que eliminar.

 La estrategia  y la habilidad para escoger el momento oportuno es desarrollar el arte de la  paciencia , sentarse sin más, sin ansiedad,  sin prisas y sin angustia el momento oportuno para “clavarle la espada” impecablemente al pinche tirano, y este tiene que ser un movimiento perfecto sincronizado con nosotros mismos tanto a nivel psíquico como muscular.  Es la esencia de las artes marciales, la  técnica casi perfecta desde el vacío, desde mushin (mente vacía) como plantean las artes zen.  “Cuando llegues a la vera del camino verás pasar el cadáver de tu enemigo” (proverbio árabe)

Gracias a estos atributos, los guerreros se convierten en hombres de conocimiento y aprenden a ver, haciéndose videntes de lo real y lo irreal, rompiendo lo establecido llegamos a “matrix”.

El chamanismo mesoamericano que practicaba don Juan Matus, recogido por Carlos Castaneda, es un sistema de prácticas que facilitan el acceso a una realidad aparte. Algunos de los elementos de esta vía del guerrero son: la figura del chamán o guía, las realidades ordinaria y aparte, el tonal y el nagual. El trabajo con el ego, los pinches tiranos, la importancia personal, la charla mental, el desapego. Los niveles de atención, la voluntad del guerrero, el no-hacer, la impecabilidad, el arte del acecho, la intención, el punto de encaje, el ensueño, las emanaciones del águila y los campos energéticos, etc. También son muy importantes las artes marciales con cierta filosofía zen de fondo ya que a veces es necesario actuar y no entrar en un impulso de pasividad masoquista. Recomiendo un libro básico sobre las artes zen y descatalogado en castellano “El Blanco Invisible” de Pascal Faulliot (se puede descargar gratuitamente desde Scribb copiando este link http://es.scribd.com/doc/7162602/ELBLANCOINVISIBLE-Cuentos-y-Narraciones).

 Hacer un buen uso de un pinche tirano y no morir en el intento (aunque a veces es difícil) nos asegura la eliminación de nuestra importancia personal y prepara a los guerreros a la comprensión de que la impecabilidad es lo más importante en el camino del conocimiento. Por el contrario, si la persona sucumbe ante un pinche tirano, quedará derrotada en su estructura masoquista, sucediendo que, o bien se agrupa y vuelve a la pelea con más temple (ki en japonés)  (en Uruguay se llama “garra charrúa”), o abandona el camino del guerrero y se convierte en un pinche tirano para otros.

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